El pueblo pesquero de Ine 🇯🇵
En el norte de la prefectura de Kyoto, entre frondosas montañas y las aguas turquesas de la bahía de Ine, en el mar de Japón, se encuentra este pequeño pueblo de pescadores donde parece que el tiempo se detuvo hace ya muchos años.

Uno de los atractivos principales de Ine son sus tradicionales casas de pescadores, llamadas Funaya. Estas antiguas construcciones de madera situadas frente al mar servían principalmente para guardar las embarcaciones y herramientas de los marineros del pueblo. Las Funayas más antiguas datan de principios del siglo XVIII y, actualmente, aún existen alrededor de 200 en la bahía de Ine, algunas de ellas convertidas en casas de huéspedes para visitantes.

Una sola calle de 5 km recorre la bahía de Ine y, paseando entre sus casas y Funayas, es habitual encontrar calamares y pescados colgados secándose en la calle. Esta antigua técnica culinaria se denomina Himono y consiste en secar diferentes tipos de pescado y moluscos al sol después de tenerlos un tiempo en agua salada. El origen de esta técnica de secado nació en la antigüedad con el objetivo de conservar alimentos. El Himono fue evolucionando y adaptándose a los paladares de distintas épocas hasta conseguir un producto jugoso y lleno de umami, que llegó a considerarse un lujo en la corte imperial de Kyoto durante el periodo Edo (s.XVI).



A parte del delicioso Himono, el sashimi de calamar o de ballena son algunos de los tesoros gastronómicos que se pueden degustar en los pocos restaurantes que hay en Ine y en los que es muy recomendable reservar con antelación.
Pese a ser considerado uno de los lugares más pintorescos de Japón y recibir visitantes a diario, este remoto rincón de la llamada península Tango, sigue conservando su esencia original gracias a la actividad pesquera de sus habitantes y al esfuerzo por preservar su cultura y arquitectura tradicional.

Fotografía y texto: Al González









