El norte de Tailandia y sus tribus de las montañas 🇹🇭
La exuberante naturaleza de sus valles, un clima agradable en comparación con el resto del país y la cultura de las denominadas tribus de las montañas, convierten la zona septentrional de Tailandia en una de las más atractivas del sudeste asiático.

Las provincias de Chiang Mai y Chiang Rai siguen siendo hogar de numerosas comunidades como los Karen, los Akha o los Lahu, que en el pasado llegaron desde China, Laos o Myanmar cruzando las frondosas fronteras del norte de Tailandia.

Históricamente, estos pueblos vivieron de forma totalmente independiente hasta que, en los años 50, el gobierno decidió crear un comité destinado a lograr la integración de estas comunidades en la sociedad Tailandesa. Otro de los objetivos fue preservar las tradiciones y la cultura de cada una de estas minorías étnicas, que durante muchos años se vieron perseguidas y marginadas por la mayoría de los tailandeses.


La falta de recursos y la cercanía con la red de narcotráfico que operaba en el llamado “Triángulo Dorado”, convirtió el cultivo de opio en la principal actividad de muchas de las comunidades. Se estima que en los años 60, después de que en China se prohibieran los cultivos de opio, unas 18.000 hectáreas del norte de Tailandia se dedicaban a la producción de opiáceos. Las mafias de la droga proliferaban en las angostas montañas, sometiendo a los campesinos, y el gobierno pronto declaró la situación una amenaza nacional.
En 1960, durante el reinado del rey Bhumibol Adulyadej, se promovieron una serie de proyectos subvencionados para apoyar e incentivar a las comunidades a sustituir las ilegales y destructivas plantaciones de opio por otro tipo de cultivos más sostenibles. La altitud, el clima y la calidad de la tierra, eran óptimas para la producción de té o café y así fue como nacieron proyectos de cultivos de primera calidad que actualmente son referentes en el sudeste asiático.


A los pies del bosque de Banchang, en la provincia de Chiang Rai, se pueden observar las impresionantes plantaciones de té verde del proyecto Araksa, uno de los cultivos más antiguos del país.
Entre los diferentes tipos de café, destaca el Pang Khon, una variedad 100% arábica, cultivada a más de 1.200 metros de altitud, de una forma totalmente sostenible, por las tribus Akha.


Además de variedades de café y té, se promovió también la plantación de árboles frutales, entre los que destacan los hipnóticos campos de piñas. Esta fruta tropical es uno de los ingredientes estrella de la gastronomía tailandesa, y una de las mejores opciones para degustarla es en el icónico curry massaman.



Tailandia fue un ejemplo para la comunidad internacional al no criminalizar y castigar a los campesinos que antaño cultivaban opio, y apoyarles con alternativas que los alejaran de las actividades ilegales para mejorar su futuro. Los proyectos de sustitución de cultivos promovidos en los años 60 fueron el inicio de muchas más iniciativas que, durante las últimas décadas, han sido claves para el desarrollo social y económico de las tribus que pueblan las montañas del norte del país de las sonrisas.
Fotografía y texto: Al González
