Wakayama: En busca del oro rojo japonés 🇯🇵
La península de Kii, situada al sur de Osaka, es considerada desde hace siglos el corazón espiritual de Japón. Durante el periodo Heian (794-1185), los Emperadores y su séquito empezaron a llegar desde Kyoto en busca de iluminación y sabiduría recorriendo los milenarios senderos que conforman el llamado Kumano Kodo.

Las rutas de peregrinaje de Kumano Kodo fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004, un honor que únicamente comparten con el Camino de Santiago en España. La ruta Nakahechi atraviesa la prefectura de Wakayama y recorrerla significa adentrarse en una de las regiones menos pobladas del país para descubrir el Japón más rural y genuino. La naturaleza en esta zona se mezcla con el misticismo y las leyendas de antiguas deidades a las que aún se venera en majestuosos y remotos templos escondidos en las montañas.

Uno de los recintos espirituales más espectaculares es el Kumano Nachi Taisha, en el que se erige una de las pagodas más icónicas de Japón junto a la cascada de Nachi, el salto de agua más alto del país.
A pocos kilómetros de este templo, se encuentra la localidad de Nachikatsuura, un humilde pueblo de pescadores donde se subasta el atún más fresco de todo Japón. La naturaleza de las corrientes migratorias de los atunes en las aguas cercanas a esta zona de la provincia de Wakayama, hacen que el pescado pueda ser capturado y vendido en un corto periodo de tiempo sin necesidad de ser congelado. En el resto de subastas de pescado de Japón, incluyendo la del famoso mercado de Toyosu en Tokyo, los atunes llegan a las lonjas congelados después de viajar durante días o semanas en barcos de pesca.

La subasta de pescado se inicia puntualmente a las 7 de la mañana y en menos de una hora, todo el producto expuesto desaparece a manos de los compradores, preparados para cargarlo en sus camionetas y distribuirlo en urbes como Osaka, Kyoto y Tokyo para saciar los paladares más exigentes en los restaurantes más exclusivos de estas ciudades.

Como es lógico, parte del suculento botín de los pescadores se queda en el pueblo de Nachikatsuura, donde se puede disfrutar del preciado atún en humildes restaurantes locales.


Una de las mejores opciones para degustar el producto estrella de la zona es probando su tradicional Donburi de atún. Este plato clásico de la cocina japonesa consiste en una base de arroz blanco cubierto por diferentes cortes de atún rojo crudo servido en un bol. Esta preparación es uno de los retratos más fieles de la gastronomía nipona, un plato sin pretensiones que alcanza la excelencia a base de producto local, sencillez y humildad.
Fotografía y texto: Al González
